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COLIBRÍES, maravillas de la fisiología animal / HUMMINGBIRDS, astonishing animal physiology

30 de julio de 2012

Coqueta Coronada (Lophornis stictolophus) (Spangled Coquette). Ecuador

© Texto y fotografías: © José María Fernández Díaz-Formentí / http://www.formentinatura.com

Una vieja leyenda nativa del Perú cuenta que un poderoso dios de la selva castigó a los hombres de una tribu por haber desobedecido sus mandatos. Encolerizado, el dios separó al hombre de la mujer y decidió condenar a los varones a sufrir su soledad en la tierra, enviando a las mujeres a los cielos. Con el tiempo el dios reflexionó acerca de la severidad de su castigo. No se arrepentía de la decisión tomada, pero la verdad es que las mujeres eran menos culpables de aquella desobediencia, y por tanto no se merecían un castigo tan severo. El dios tomó entonces una decisión: poner alas a las flores más bellas del bosque para que subiesen volando a hacer compañía a las solitarias mujeres: Fue así como nacieron los colibríes…

Zafiro Capirotado (Thalurania glaucopsis) (Violet-capped Woodnymph), Mata Atlántica, Brasil

ALGO NUNCA VISTO

Los colibríes son aves fascinantes en todos los sentidos. Los primeros exploradores y colonos españoles en América quedaron asombrados al ver unos pequeños pájaros cerniéndose en pleno vuelo frente a una flor de la que se alimentaban, zumbando sus alas sin apenas mover el cuerpo, para de repente salir disparado hacia otra flor en un vuelo vertical (como un moderno avión de combate) o incluso volar marcha atrás.

Silfo de King (Aglaiocercus kingi); Selva nubosa de la Reserva del Manu, Perú

Únase a ello su variedad, colas de imposibles diseños, pequeño tamaño (a veces poco más que un abejorro) y el espectacular y variable colorido de su plumaje iridiscente, que el naturalista norteamericano Audubon definió como un “resplandeciente pedazo de arco iris”, en el que con frecuencia aparecen espejos de reflejos metálicos en la garganta o pecho. Un plumaje capaz de poner en serios problemas a los ilustradores de las guías de aves o a expertos ornitólogos cuando intentan identificarlos.

Zafiro Golondrina (Thalurania furcata) (Fork-tailed Woodnymph), periferia del P.Nac. Podocarpus, Zamora-Chinchipe, Ecuador

Estos pequeños y nerviosos pájaros eran algo nunca visto en las aves del Viejo Mundo. En 1526, el sesudo cronista Gonzál0 Fernández de Oviedo publica el Sumario de la Natural Historia de las Indias, como anticipo de su enciclopédica Historia general y natural de las Indias. Era un época de exploraciones del nuevo continente, y en ese año apenas se estaba comenzando a conocer Sudamérica. Pero Oviedo ya había reparado en estas avecillas durante su estancia en las Antillas y en Panamá, y así nos hace una primera descripción… CAPÍTULO XLVII: Pájaro Mosquito. Hay unos pajaritos tan chiquitos, que el bulto todo de unos de ellos es menor que la cabeza del dedo pulgar de la mano, y pelado es más de la mitad menor de lo que es dicho; es una avecica que, demás de su pequeñez, tiene tanta velocidad y presteza en el volar, que viéndola en el aire no se le pueden considerar las alas de otra manera que las de los escarabajos o abejones, y no hay persona que le vea volar que piense que es otra cosa sino abejón.

Coqueta Magnífica (Lophornis magnificus) (Frilled Coquette); Mata Atlántica, Brasil

Los nidos son según la proporción o grandeza suya. Yo he visto uno de estos pajaricos que él y el nido puestos en un peso de pesar oro pesó todo dos tomines, que son veinte y cuatro granos, con la pluma, la cual si no tuviera, fuera el peso mucho menos. Sin duda parecía en la sotileza de sus piernas y manos a la avecicas que en las márgenes de las horas de rezar suelen poner los iluminadores;

Metalura Tiria (Metallura tyrianthina smaragdinicollis) (Tyriaan Metaltail); Ciudad Inca de Sayaqmarka, Camino Inca a Machu Picchu, Cuzco, Perú

y es de muy hermosas colores su pluma, dorada y verde y de otras colores, y el pico luengo según el cuerpo, y tan delgado como un alfiler. Son muy osados, y cuando ven que algún hombre sube en el árbol en que cría, se le va a meter por los ojos, y con tanta presteza va y huye y torna, que no se puede creer sin verlo cierto es cosa la pequeñez de este pajarico, que no osara hablar en él sino porque sin mí hay en esta corte de vuestra majestad otros testigos de vista. De lo que hacen el nido es del flueco o pelos de algodón, del cual hay mucho y les es mucho al propósito. Colibrí Colirrojo (Clytolaema rubricauda) (Brazilian Ruby); Mata Atlántica, Río de Janeiro, Brasil

EXCLUSIVOS DE AMÉRICA

Los colibríes se encuentran en todo el continente americano, desde Alaska a Tierra del Fuego, incluyendo las Antillas caribeñas. Ocupan variadísimos hábitats, desde gélidos páramos y punas a 5000 metros de altitud hasta sofocantes selvas húmedas tropicales. Ello trae consigo una gran diversificación en especies (328) y un gran número de subespecies asociadas (684), sobre todo en zonas submontanas neotropicales de los Andes orientales (vertientes a la Amazonía), que es donde existe la mayor diversidad de especies.

Coqueta Coronada (Lophornis stictolophus) (Spangled Coquette). Periferia del Parque Nac. Podocarpus, Ecuador

Algunas de ellas tienen distribuciones muy restringidas a unos pocos valles, como es el caso del Colibrí Admirable (Loddigesia mirabilis), de espectacular cola, que vive en unos valles de los Andes peruanos. Todo ello hace a esta familia de aves, los Trochilidae, la segunda en número de especies en América, tras los tiránidos. Se divide en dos subfamilias: Los ermitaños (Phaethornithinae, 34 especies) suelen tener el pico curvo, colores relativamente discretos y mueven constantemente la cola mientras están posados.

Ermitaño Verde (Phaethornis guy) (Green Hermit), Periferia PN Podocarpus, Zamora-Chinchipe, Ecuador.

La otra subfamilia es la de los Trochilinae o colibríes típicos, que agrupa a 294 especies. Entre ellos se encuentra el Colibrí Zunzuncito (Mellisuga helenae), que es el ave más pequeña del mundo (poco más que el borrador de un lápiz). Vive en Cuba y mide 5-6 cm, pesando entre 1,5 y 1,9 gramos. En el extremo opuesto estaría el Colibrí Gigante (Patagona gigas), de 20-22 cm y 18,5-23 gramos, habitual en zonas áridas de la cordillera andina.

Amazilia Listada (Polyerata fimbriata) (Glittering-throated Emerald), Pantanal, Mato Grosso, Brasil

Los colibríes están remotamente emparentados con golondrinas, aviones y vencejos, pero la divergencia entre ellos ocurrió hace mucho tiempo (fines del Cretácico, hace 70 millones de años), cuando el macrocontinente de Gondwana se disgregó y Sudamérica quedó separada de África. En la actualidad sólo están presentes en el territorio americano, y a lo largo de su geografía reciben muy variados nombres. Uno de los más comunes en la América hispana es el de picaflor (aunque en realidad no pica las flores, sino succiona o liba el néctar).

Colibrí variable (Lampornis castaneoventris castaneoventris) (Variable Mountain-gem), Altos de Chiriquí, Panamá

En México suele llamársele chupamirtos o chuparrosas, y los quechuaparlantes de los Andes se refieren a él como q’uente; En Venezuela tienen el bonito nombre de tucusitos, en Brasil “beija-flores” (“besa flores”) y en Costa Rica, gurrión. A veces los nombres son onomatopéyicos, haciendo referencia a su zumbido: es el caso de zunzunes o zunzuncitos (ciertas islas antillanas) o el inglés “hummingbird” (“pájaro zumbador”). Otros nombres también antillanos son los de pájaro mosca o mosquito (recogido por Fernández de Oviedo), y el propio nombre “colibrí”, que parece ser una transcripción del nombre escuchado por los primeros colonizadores franceses a los indígenas antillanos y que significaría “pajarito mágico” o “pajarito de los espíritus”.

Colibrí Morado (Campylopterus hemileucurus) (Violet Sabrewing); Altos de Chiriquí, Panamá

Los nombres científicos de las diferentes especies, así como sus denominaciones en distintas lenguas modernas son pródigos en referencias a piedras preciosas (zafiros, topacio…), astros (estrellas, sol…) o elogiosos adjetivos como “Maravilloso”, “Admirable”, “Brillante”, etc.

Representación del colibrí en el desierto de las Pampas de Nazca (Perú), sólo visible desde el aire. Cultura Nazca (s.I-VII dC).

Los colibríes aparecen abundantemente en el arte precolombino: quizá el más conocido es el gigantesco colibrí presente en el desierto de las pampas de Nazca, en la costa sur del Perú. Mide unos 70 metros y es sólo visible desde el aire. Sus creadores de la cultura Nazca (s I-VII dC) también nos han dejado representaciones en la cerámica de distintos picaflores, al igual que sus contemporáneos mochicas de la costa norte. Además aparece en el arte orfebre de las culturas ecuatorianas, colombianas, centroamericanas y mexicanas.

Colibrí representado en la cerámica Nazca (Perú), s.I-VII dC.

El colibrí en vuelo suele representarse en la cerámica Mochica (0-700 dC) en escenas que pretenden transmitir dinamismo y acción.

 

Colibrí en un plato de la cultura Nazca (Perú), British Museum.

Los picaflores también están presentes en numerosas leyendas y mitos indígenas de América, como en el caso de la leyenda mencionada al principio de este artículo, o las leyendas aztecas que vinculan al colibrí con Huitzilopochtli: según su leyenda, este dios de la guerra fue producto de la fecundación de Coatlicue con un ovillo de plumas de colibrí que esta había encontrado mientras barría un templo y que guardó en su seno. Su nombre significa precisamente algo así como “lado sur o meridional del colibrí”. Para los aztecas el colibrí era capaz de vencer a la muerte, al observar como podía hibernar en las frías noches hasta parecer aterido y casi muerto, y volver a revivir pleno de vitalidad en el nuevo día.

Orejera de oro (3 cm) representando a un colibrí libando una flor; altiplano de Nariño (sur de Colombia, s VII-XVI dC). Museo del Oro, Bogotá.

Colibrí, orquídea y cascada, por Martin Johnson Heade (1902). Museo Thyssen, Madrid

Colibrí, orquídea y cascada, por Martin Johnson Heade (1902). Museo Thyssen, Madrid

MARAVILLA DE LA FISIOLOGÍA ANIMAL

El colibrí es una maravilla de la fisiología animal, con increíbles adaptaciones de sus órganos, tejidos y células a su estilo de vida. Es un ave habitualmente menor de 10 cm y poco más de 10 g de peso, de carácter nervioso e inquieto, que zumba sus alas de promedio 80 veces por segundo (pero a veces ¡hasta 200 aleteos por segundo!). Esto le permite un vuelo sorprendente, pues es capaz de mantenerse estático en el aire mientras liba una flor, antes de salir disparado a velocidades de 50 a 85 km/h, y a veces hasta 150 km/h (una paloma en vuelo rápido apenas alcanza 64 km/h).

Colibrí variable (Lampornis castaneoventris castaneoventris) (Variable Mountain-gem), Altos de Chiriquí, Panamá

Un pájaro así necesita unas adaptaciones orgánicas que lo hagan tan excepcional. Por un lado, el esqueleto y las articulaciones de sus alas le permiten rotaciones de 180º en sus movimientos, lo que proporciona un amplio batido. Los músculos pectorales que los mueven requieren un extraordinario aporte energético, por lo que sus fibras están cargadas de mitocondrias hasta lo máximo que admiten sin reducir las estructuras responsables de la contracción propiamente dicha: un 35% del volumen de la fibra muscular lo ocupan las mitocondrias (corpúsculos de la célula que actúan como centrales energéticas de la misma).

Amazilia Versicolor (Agyrtria versicolor) (Versicolored Emerald). Mata Atlántica, Estado de Río de Janeiro, Brasil

Los músculos pectorales bajan el ala, mientras sus antagonistas, los supracoracoideos, la vuelven a elevar: entre ambos suponen el 30% del peso del colibrí, y se coordinan para contraerse de forma alterna ¡casi 100 veces por segundo!. Las frecuencias de aleteo registradas van de 6 a incluso 200 veces por segundo en ciertos instantes. Sus alas tienen huesos proporcionalmente más largos y ligeros que los de otras aves, que les permitirá hacer movimientos más precisos.

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Además de la alta frecuencia de aleteo (6 a 200 veces por segundo) es muy singular la forma en que los colibríes mueven sus alas, describiendo una especie de “8” tridimensional, que le proporciona una asombrosa maniobrabilidad en el vuelo, con cambios bruscos de dirección e incluso volar hacia detrás. Colibrí Pechirrojo (Boissonneaua matthewsee) (“Chestnut-breasted Coronet”). Inkaterra, Machu Picchu, Perú.

Colibrí Pechirrojo (Boissonneaua matthewsii), Inkaterra, Machu Picchu, Perú © Formentí 072 copia

 

Pero además de tan alta frecuencia, existe otro factor que diferencia los aleteos de los colibríes de los de otras aves, y es la orientación de los mismos: mientras las demás aves las mueven de arriba abajo (y de forma relativamente lenta), los colibríes lo hacen con un movimiento mucho más complicado, de atrás adelante, rotándolas hasta 180º y describiendo en el aire una figura próxima a un 8. Tan complejo movimiento y a esa elevadísima frecuencia les permite quedar parados en el aire, volar marcha atrás o cambiar de rumbo súbitamente. Para ello solo tienen que modificar el ángulo de rotación de sus alas. En sistemas de aleteo y vuelo, el colibrí se asemeja más a los dípteros y otros insectos que al resto de las aves.

Es frecuente que los colibríes se tomen algún que otro descanso en ramitas que usan como posaderos relativamente fijos. Algunas especies de ermitaños incluso tienen cantadores o "leks" donde compiten con otros machos por las hembras.

Es frecuente que los colibríes se tomen algún que otro descanso en ramitas que usan como posaderos relativamente fijos. Algunas especies de ermitaños incluso tienen cantaderos o “leks” donde compiten unos machos con otros por las hembras.

 

Con un tamaño tan pequeño y tanto movimiento, la pérdida de calor superficial por volumen es constante y acusada. Hay colibríes que viven en desiertos sofocantes o en selvas tropicales, pero también en gélidos páramos y punas de los Andes a más de 4000 m de altitud (se han visto incluso a 5000 m). En tan inquieto pájaro no hay espacio o tiempo para quemar grasa: los propios músculos de vuelo generan el calor, y si la noche impone un descanso, ralentiza su metabolismo entrando en una especie de letargia.

Colibrí Inca de Gould (Coeligena inca) (Gould’s Inca). Inkaterra, Machu Picchu. Perú

Colibrí Apagado (Campylopterus cirrochloris) (Sombre Hummingbird). Mata Atlántica, Estado de Río de Janeiro, Brasil

Además el colibrí es un pájaro de gran corazón: un 2,5 % de su peso total (el nuestro es un 0,45%). En términos relativos su corazón es 5,5 veces mayor que el nuestro. Pero si algo sorprende es su frecuencia cardiaca: 500-600 veces por minuto en reposo y mas de 1000 (!) si está excitado en disputas con otros colibríes. El combustible que mueve esta maravilla de la fisiología es fundamentalmente el néctar de las flores, rico en azúcares. El colibrí patrulla los árboles y arbustos floridos con paradas breves y parece recordar las flores libadas en su anterior recorrido, como si las dejase descansar para que produzcan nuevo néctar.

Zafiro Capirotado (Thalurania glaucopis) (Violet-capped Woodnymph). Mata Atlántica, Brasil

Colibrí Pechirrojo (Boissonneaua matthewsii) (“Chesnut-breasted Coronet”). Inkaterra, Machu Picchu, Perú

UN RESPLANDECIENTE PEDAZO DE ARCO IRIS

Así definía el naturalista norteamericano John James Audubon a los colibríes en el siglo XIX. Definición no sólo poética, sino también muy exacta, pues el color de los colibríes es estructural, no pigmentario. Un color debido a pigmentos es el que vemos en un cuadro o en una foto impresa; el estructural es el que nos ofrece el arco iris, el cielo azul o el aceite que mancha el agua. En estos casos la luz blanca que incide sobre el objeto (gotas de agua, polvo o aceite) se descompone en su espectro de colores, y cada uno de ellos llega a nuestra retina con diferentes patrones, por lo que vemos los colores separados.

Zafiro Capirotado (Thalurania glaucopis) (“Violet-capped Woodnymph”). Mata Atlántica, Brasil

Inca de Gould (Coeligena inca) (Gould’s Inca). Inkaterra, Machu Picchu, Perú

En el caso de los colibríes, el color resulta de la descomposición de la luz en su plumaje, que sufre procesos de iridiscencia al encontrarse en su camino con las bárbulas (filamentos básicos) de la pluma. La queratina que constituye la pluma tiene englobada en su seno unos diminutos discos aplanados de melanina (2,5 x 0,18 micras: un glóbulo rojo humano mide unas 7 micras) dispuestos en varias capas solapadas (hasta 10). A su vez, esos discos albergan en su interior unas bolsitas de aire aún más diminutas, de forma y tamaño irregular. El índice de refracción de la matriz de melanina es de 2,2, y el de la burbuja de aire es de 1. Cuando la luz pasa por esas bolsitas se refracta en la melanina y en las cámaras de aire irregulares, siendo descompuesta en sus colores básicos y resultado un efecto iridiscente, en el que también influye el ángulo de incidencia de la luz. Esto significa que el colibrí puede mover sus plumas y cambiar totalmente de color, lo cual es especialmente notable cuando mueven sus baberos reflectantes.

Colibrí Colirrojo (Clytolaema rubricauda) (Brazilian Ruby) mostrando su espéculo reflectante. Mata Atlántica, Estado de Río de Janeiro, Brasil

La compleja combinación de iridiscencia, refracción, dispersión, ángulo de incidencia, etc. hacen que estos pájaros muestren tonalidades muy cambiantes y sorprendentes, lo que le pone las cosas bastante complicadas a los ilustradores de guías ornitológicas, y a sus usuarios posteriores.

Brillante Frentivioleta (Heliodoxa leadbeateri) (Violet-fronted Brilliant) periferia del Parque Nac. Podocarpus, Zamora-Chinchipe, Ecuador

LA LEYENDA DEL COLIBRÍ DE ORO

Este artículo ha pretendido suscitar la curiosidad del lector por estas apasionantes pequeñas aves americanas, que nos admiran con sus formas, colores, fisiología, vuelos y costumbres. Con razón han sido admiradas desde siempre, integrándose en el arte, mitos y cultura de los antiguos pueblos indígenas. Para terminar el artículo, resumo una vieja historia popular de los Andes (pueblos quechua y aymará) recogida por el escritor tradicionalista boliviano Vicente Terán Erquicia, en su libro Chihuanhuayus y Achankaras (1943). En ella también vamos a encontrar una hermosa explicación acerca del origen de los colores del colibrí y de sus costumbres…

Zafiro Capirotado (Thalurania glaucopis) (Violet-capped Woodnymph). Mata Atlántica, Brasil

Cuentan que una pastora que cuidaba su ganado en la cordillera fue raptada por el Mallku Kunturi, dios de las montañas con forma de un enorme cóndor. Su afligido novio imploró ayuda al dios Pachacámac, que al verlo tan consternado lo convirtió en un pajarillo diminuto. Comenzó entonces a volar de roca en roca, montaña arriba, libando el néctar de las flores para alimentarse. Así llegó a la más alta cumbre, donde encontró a su amada en una cueva, prisionera del cóndor.

Rabudito Crestado (Discosura popelairii) (Wire-crested Thorntail), Periferia P.N. Podocarpus, Zamora-Chinchipe, Ecuador

El pequeño pájaro descendió de nuevo al valle y pidió ayuda a sus amigas, las flores. Estas se la ofrecieron, siempre y cuando consiguiese adoptar los colores de sus pétalos. También las rocas le exigieron que se adornase con los variados colores de la almilla que vestía su novia, y lo mismo el viento, que deseaba ver a la avecilla con aspecto atornasolado. Entonces volvió a pedir ayuda a los dioses. El Sol le recomendó recurrir a la madre tierra (Pachamama), que le entregó un collar de oro sacado de sus vetas. El ahora Cori Quenti (Colibrí de Oro) regresó a la inaccesible cima y mientras el cóndor dormía le solicitó a su amada los vivos colores de su vestimenta. En ese momento, el pájaro se volvió polícromo y rápidamente huyeron de la cueva montaña abajo. Las rocas se transformaron entonces en escaleras y el viento tejió los arbustos para facilitar su descenso, mientras las flores les ofrecían su néctar.

Colibrí Cabeciazul (Klais guimeti) (Violet-headed Hummingbird), periferia P.N. Podocarpus, Zamora-Chinchipe, Ecuador

Colibrí Rutilante (Colibri coruscans coruscans) en flores de pendientes de la reina (Fuchsia magellanica), hostal La Cúpula, Copacabana, Bolivia © Formentí 007b

Colibrí Rutilante (Colibri coruscans coruscans) (Sparkling Violet-ear); Copacabana, Lago Titicaca, Bolivia.

Ya en su rancherío, un bando de cóndores regresó en su búsqueda. Los padres ocultaron a la pastora bajo unas tinajas y porfiaron durante horas por expulsar a esos malvados mallkus, que asediaban por aire y tierra. Mas cuando al fin lo lograron y fueron a rescatar a su hija bajo las tinajas, sólo encontraron sus huesos. Los mallkus habían logrado su objetivo. Desde entonces Cori Quenti busca inquieto a su amada con su nervioso aleteo, fulgurando al sol sus encendidos colores y su collar aúreo, pidiendo ayuda a las rocas, libando néctar de las flores para endulzar su dolor, acariciando a los vientos que lo alzan en vuelo, implorando al dios Sol sus rayos para lucir sus colores y brillos, y a la Pachamama doradas cosechas para los hombres, campánulas llenas de néctar para su largo y afilado pico y descanso eterno para su amada, devorada por los mallkus, esos dioses de las alturas que todo lo saben…

Coqueta Coronada (Lophornis stictolophus), Periferia P.Nac. Podocarpus, Zamora-Chinchipe, Ecuador

© Texto y fotografías: © José María Fernández Díaz-Formentí  (Julio 2012)/ http://www.formentinatura.com. Prohibida la reproducción sin cita.

16 comentarios
  1. Me encantó tu blog. Muchas felicidades!!!! Si tienes un tiempo te invito a ver el mio, sobre biodiversidad de Bolivia.
    Saludos!

  2. Gracias Mauricio! Tienes un blog apasionante, de un país que también lo es. Lo visité en varias ocasiones, y por poco repito el pasado mes de agosto (al final no pudo ser, pero está en mis deseos regresar en cuanto pueda). Un abrazo!

  3. Valentín Ramos permalink

    QUE MARAVILLA DE INFORMACION Y QUE CALIDAD DE FOTOGRAFIAS. ESTA INFORMACION ES REALMENTE ELECTRIZANTE SOBRE TODO PARA LOS ENAMORADOS DE ESTA AVECILLA. !QUE BELLEZA’

  4. Valentín Ramos permalink

    bellisimo

  5. María Elena Calmet permalink

    Preciosos e interesantes los colibrís!!!

  6. Jose Rico permalink

    Fantástico blog, enhorabuena!! muy buenas fotografias y artículos, sin duda para seguir muy de cerca, te agrego al mio http://www.theexoticbirds.blogspot.com, estoy empezando pero aprendiendo de todos vosotros . Saludos cordiales

  7. Que maravilla de articulo, soy apasionada por estas avecillas. Les tengo un bebedero en mi balcón

  8. Maravillas naturales y también culturales. Muchas gracias.

  9. francisco espinoza permalink

    Quen dia. Que maravilla silvestre.

  10. MARYCARMEN C. permalink

    Quiero compartir mi experiencia… mi esposo se encontro un chupamirto lastimado en la calle en el suelo, lo recogió y me lo trajo a casa para curarlo. Le dimos a tomar miel y mucho amor, y despues de unos minutos, volvió en sí, y se reanimó y empezo a revolotear hasta quedar en mi hombro; segundos más tarde voló alegremente y lleno de vida. Nosotros y nuestra familia lo vimos volar muy felices. Fue algo realmente hermoso y consolador. ¿Que más puedo decir?? !!!
    No los capturen, ¡son libres como el amor!!!

  11. rosileana de tola permalink

    felicitaciones por el articulo, super instructivo, me encantan las aves en particular el picaflor

  12. ana Velez permalink

    Hola, me encantó demasiado .
    Y quiero hacerte una pregunta: qué significa escuchar que te dicen en un sueño : cuando el colibrí vuela montañosamente el río se llena.

  13. Buscaba información sobre los colibríes porque vi uno en Medellín ( Colombia), libando en un diminuto arbolito del barrio de la Florida. Como soy española, pensaba que jamás tendría ocasión de ver ninguno, y descubrirlo y poder observarlo fue algo inolvidable para mí. Pues bien, quiero decirte que muy rara vez en la red se encuentran artículos tan documentados, interesantes y completos, ya que a la información científica has sumado con gran acierto la literaria y la arqueológica, de modo que el que lo lee ve satisfechas todas sus curiosidades. Mil gracias por tu trabajo.

  14. Lucia Lavada permalink

    Que hermoso es, lo que la naturaleza nos da para deleitar nuestros ojos, es la creación de Dios Jehová, gracias también al investigador.

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